En la imagen se ven dos personas en terapia

Terapia Contextual: Explorando las Terceras Olas en Psicoterapia

Las Terapias Contextuales, también conocidas como “Terapias de Tercera Generación” o “Terapias de Tercera Ola”, constituyen un conjunto de enfoques terapéuticos centrados en el análisis funcional de la conducta clínica. En su esencia, buscan comprender la interacción dinámica entre eventos psicológicos y el contexto en el que se desarrollan.

En términos definitorios, las Terapias Contextuales se caracterizan por su énfasis en la importancia del contexto y las relaciones funcionales. Se alejan de concepciones más estáticas para abrazar la comprensión de la conducta como una respuesta dinámica a las circunstancias del individuo. La clave de su abordaje radica en la consideración de la flexibilidad psicológica como un criterio fundamental para la salud mental.

Dentro de este marco conceptual, se destaca la utilización de estrategias de cambio contextual y experiencial como herramientas terapéuticas. La atención se centra en la relación terapéutica como el medio principal para inducir transformaciones significativas en la vida del paciente.

El propósito central de las Terapias Contextuales se manifiesta en la propuesta de aceptación y reconstrucción del horizonte de vida del individuo. Este enfoque implica no solo reconocer el sufrimiento del paciente, sino también buscar valores que estén en sintonía con su axiología personal. Así, la terapia no solo busca aliviar síntomas, sino también guiar al paciente hacia una vida más auténtica y significativa.

Principios de las Terapias Contextuales

Las Terapias Contextuales se fundamentan en principios esenciales que delinean su enfoque distintivo en el ámbito de la salud mental.

Énfasis en el Contexto y las Relaciones Funcionales:

Las Terapias Contextuales destacan la primacía del contexto en la comprensión de la conducta. Este enfoque reconoce que los eventos psicológicos adquieren significado en relación con su entorno. Asimismo, subraya la importancia de comprender las relaciones funcionales entre estos eventos, alejándose de interpretaciones estáticas para abrazar una comprensión dinámica de la conducta clínica.

Estrategias de Cambio Contextual y Experiencial:

En el corazón de las Terapias Contextuales yace la aplicación de estrategias diseñadas para inducir cambios significativos en el contexto y la experiencia del individuo. Estas estrategias van más allá de la mera modificación de comportamientos, buscando transformar la relación del individuo con su entorno y su experiencia emocional. La intervención se orienta hacia la creación de un contexto propicio para el crecimiento y la adaptación.

La Flexibilidad Psicológica como Criterio de Salud Mental:

Un pilar fundamental de las Terapias Contextuales es el concepto de flexibilidad psicológica. Esta se define como la capacidad de adaptarse y responder de manera efectiva a diversas situaciones, manteniendo la coherencia con los valores fundamentales del individuo. En este contexto, la salud mental se evalúa no solo por la ausencia de síntomas, sino también por la capacidad de flexibilidad y adaptación a las demandas cambiantes de la vida.

La comprensión profunda de estos principios proporciona la base necesaria para aplicar eficazmente las Terapias Contextuales en la práctica clínica.

Contextualismo-Funcional: Filosofía de la Ciencia

El enfoque distintivo de las Terapias Contextuales se arraiga en el contextualismo-funcional, una filosofía de la ciencia que proporciona las bases teóricas de este marco terapéutico.

Definición y Desarrollo del Contextualismo-Funcional:

El contextualismo-funcional es una filosofía que busca comprender los fenómenos en su contexto dinámico, alejándose de explicaciones estáticas. En el ámbito de las Terapias Contextuales, esta filosofía guía la comprensión de la conducta clínica, considerando los eventos psicológicos como interdependientes con el entorno en el que se desarrollan. El desarrollo de esta filosofía ha sido crucial para establecer un marco conceptual que va más allá de las explicaciones mecanicistas, permitiendo una comprensión más completa y dinámica de la experiencia humana.

Metáfora Radical y la Importancia del Acto en Contexto:

La metáfora radical, un concepto clave dentro del contextualismo-funcional, destaca la imposibilidad de comprender plenamente un acto o evento sin considerar su contexto circundante. Esto implica que la significación de cualquier acción sólo puede comprenderse en relación con las circunstancias en las que ocurre. La importancia del acto en contexto subraya la interdependencia constante entre eventos psicológicos y su entorno, proporcionando un marco conceptual en el cual las Terapias Contextuales encuentran su fundamento.

Interdependencia entre Eventos y Contexto:

En el marco del contextualismo-funcional, la interdependencia entre eventos psicológicos y su contexto se establece como un principio central. Este enfoque reconoce que la conducta humana no puede ser entendida de manera aislada, sino que debe ser analizada dentro del entorno en el que ocurre.

La interdependencia entre eventos y contexto implica que la conducta y el contexto se influyen mutuamente de manera continua y recíproca. Es decir, el contexto en el que se produce un evento psicológico no solo proporciona el escenario para su ocurrencia, sino que también influye en la naturaleza y la interpretación de dicho evento. A su vez, la conducta misma contribuye a la construcción y modificación del contexto en el que se desarrolla, generando un ciclo dinámico de influencia mutua.

Este enfoque resalta la complejidad de la experiencia humana, reconociendo que los eventos psicológicos adquieren significado en relación con el contexto en el que ocurren. Por ejemplo, una emoción o un pensamiento pueden ser interpretados de manera diferente según el contexto en el que se manifiestan. Asimismo, el contexto puede modificar la forma en que se perciben y se responden a estos eventos, lo que a su vez influye en la conducta futura.

La comprensión profunda del contextualismo-funcional proporciona a los profesionales de la salud mental un marco teórico sólido para abordar la complejidad de la conducta clínica desde una perspectiva dinámica y contextual.

Terapia Contextual *Utilizan estrategias de cambio contextual- experiencial *Resaltan la importancia del contexto, y las relaciones funcionales de los eventos psicológicos” *Se enfocan en el análisis funcional de la conducta”

Funcionalismo en el Contextualismo

Explicación de la Conducta a través de Propósito y Función:

En el contexto del contextualismo-funcional, la explicación de la conducta se aleja de modelos reduccionistas y mecanicistas. En lugar de atribuir la conducta a causas simples, se adopta un enfoque que busca comprender el propósito o la función que cumple la conducta en el contexto en el que se manifiesta. Este funcionalismo implica que cada comportamiento tiene un propósito adaptativo o una función que puede variar según las circunstancias.

Interacciones entre Persona y Contexto:

El funcionalismo en el contextualismo reconoce las interacciones dinámicas entre la persona y su contexto. Se entiende que la conducta no puede ser completamente comprendida al aislarla de las influencias contextuales. En este enfoque, se examina cómo las características individuales interactúan con el entorno para dar forma a la conducta. La relación entre persona y contexto es, por lo tanto, bidireccional, con cada uno influyendo en el otro de manera continua.

Comprender Eventos Psicológicos en Base a Historia y Situación Actual:

El análisis funcional en el contextualismo considera tanto la historia del individuo como su situación actual para comprender eventos psicológicos. La historia personal, incluidas las experiencias pasadas y aprendizajes, se integra con el entorno presente para explicar la conducta y los fenómenos psicológicos. Este enfoque reconoce que la historia de un individuo influye en su forma de interactuar con el contexto actual, proporcionando una comprensión más completa de los procesos psicológicos.

En conjunto, el funcionalismo en el contexto del contextualismo-funcional destaca la importancia de analizar la conducta desde una perspectiva adaptativa y dinámica. Al centrarse en el propósito y la función de la conducta, así como en las interacciones entre la persona y su entorno, se logra una comprensión más rica y contextualizada de los eventos psicológicos. Este enfoque integrador permite considerar tanto la historia individual como la situación actual para abordar de manera holística la complejidad de la experiencia humana.

El Papel del Contexto en la Ciencia Conductual

Definición Funcional de Contexto en la Ciencia Conductual:

La definición funcional de contexto en la ciencia conductual se distancia de una mera descripción de escenarios o situaciones. Se concibe el contexto como un conjunto dinámico de eventos y circunstancias que ejerce una influencia organizativa sobre la conducta. En este sentido, el contexto no es estático, sino que está constantemente cambiando y adaptándose, y su impacto en la conducta se entiende a través de la función que desempeña en la configuración de las respuestas individuales. La atención a la dimensión funcional del contexto permite una comprensión más profunda de cómo los eventos externos influyen en el comportamiento humano.

Inclusión de Historia y Situaciones en la Comprensión de la Conducta:

La ciencia conductual contextual reconoce la importancia de la historia del individuo en la formación de su conducta actual. La inclusión de la historia implica considerar las experiencias pasadas, los aprendizajes y las interacciones previas que han dejado una huella en el repertorio conductual de la persona. Al mismo tiempo, se valora la relevancia de las situaciones actuales, reconociendo que la conducta adquiere significado en relación con el contexto inmediato. Esta perspectiva integral busca entender cómo las experiencias previas y las condiciones presentes interactúan para dar forma a la expresión conductual única de cada individuo.

Acción-en-un-Contexto: Definición Mutua de Conducta y Contexto:

El concepto de “acción-en-un-contexto” refleja la naturaleza interactiva entre la conducta y el contexto. La conducta no se considera como algo aislado, sino que adquiere significado en relación con el entorno en el que se manifiesta. Al mismo tiempo, el individuo, a través de su conducta, contribuye activamente a la construcción y modificación del contexto. Esta definición mutua subraya la bidireccionalidad de la relación, donde la conducta y el contexto se influyen mutuamente en un ciclo continuo de interacción. Así, comprender la acción-en-un-contexto implica no solo observar la conducta de manera aislada, sino también analizar cómo esa conducta contribuye a la configuración del entorno en el que se desenvuelve.

En conjunto, estos aspectos resaltan la importancia de adoptar una perspectiva contextual para una comprensión completa de la conducta humana, reconociendo la interacción dinámica entre la historia individual, las situaciones presentes y la acción del individuo en su entorno.

Abordaje de Trastornos desde las Terapias Contextuales

Perspectiva Interactiva, Funcional y Contextual de los Trastornos:

Las Terapias Contextuales ofrecen una perspectiva única para abordar los trastornos, caracterizada por su enfoque interactiva, funcional y contextual. En contraposición a visiones estáticas o reduccionistas, estas terapias consideran los trastornos como manifestaciones interactivas entre eventos psicológicos y el contexto en el que se desarrollan. Se exploran las funciones adaptativas de los síntomas y se analiza cómo estos interactúan dinámicamente con el entorno. Esta perspectiva holística permite una comprensión más completa y profunda de los trastornos, alejándose de concepciones que los situarían exclusivamente en el individuo o en el entorno (Mañas Mañas, 2012).

Ubicación del Trastorno en la Historia Evolutiva y Circunstancias del Individuo:

Desde la óptica de las Terapias Contextuales, se ubica el trastorno dentro de la historia evolutiva y las circunstancias únicas del individuo. Esto implica considerar las experiencias pasadas, aprendizajes y eventos significativos que han contribuido al desarrollo del trastorno. Al situar el trastorno en un contexto evolutivo, se logra una comprensión más completa de su origen y manifestación. Además, se valora la importancia de analizar las circunstancias actuales del individuo, reconociendo que los síntomas pueden ser respuestas adaptativas a situaciones específicas.

Intervenciones Orientadas hacia el Contexto de los Eventos Psicológicos:

Las intervenciones terapéuticas desde las Terapias Contextuales se centran en modificar el contexto de los eventos psicológicos para promover cambios significativos. En lugar de simplemente tratar los síntomas de manera aislada, se busca comprender y modificar las condiciones que mantienen los patrones problemáticos. Las estrategias terapéuticas están diseñadas para influir en el entorno del individuo, fomentando la adaptabilidad y la flexibilidad psicológica. Esto se logra a través de la identificación y modificación de las relaciones funcionales entre los eventos psicológicos y el contexto, proporcionando herramientas efectivas para abordar los trastornos desde su raíz contextual (Mañas Mañas, 2012).

En resumen, el abordaje de los trastornos desde las Terapias Contextuales se caracteriza por una comprensión dinámica y contextualizada, integrando la historia evolutiva y las circunstancias presentes del individuo. Las intervenciones se orientan hacia la modificación del contexto para fomentar cambios adaptativos y promover una salud mental sostenible.

Las “Tres Olas en Psicoterapia” y su Evolución

Concepto de Agrupación de Abordajes Terapéuticos:

El concepto de las “Tres Olas en Psicoterapia” representa una manera de agrupar abordajes terapéuticos bajo categorías distintas. Esta clasificación no implica la obsolescencia de desarrollos anteriores, sino que busca proporcionar una estructura para comprender la evolución de la psicoterapia. La idea esencial es reconocer cómo ciertos enfoques terapéuticos han surgido en respuesta a las limitaciones de paradigmas previos, brindando soluciones adaptadas a las necesidades cambiantes de la sociedad y la comprensión psicológica.

Continuidad de Desarrollos Anteriores en la Ciencia Psicológica:

Es crucial comprender que las “Tres Olas” no implican la superación total de desarrollos anteriores en la ciencia psicológica. Más bien, representan una continuidad y expansión del campo, incorporando nuevas perspectivas sin relegar por completo las contribuciones previas. Cada ola en la psicoterapia construye sobre los fundamentos establecidos por sus predecesoras, generando una evolución gradual y acumulativa en el entendimiento y tratamiento de los trastornos psicológicos (Mañas Mañas, 2012).

Terapias Contextuales "Tres Olas en Psicoterapia" Primera Ola: El objetivo fue superar las limitaciones u obstáculos de las posiciones clínicas tradicionales dominantes de la época Segunda Ola: Se incluyeron a las Terapias cognitivas- conductuales, con la concepción de que la cognición o los pensamientos son la causa de los trastornos psicológicos Tercera Ola: Regreso a las raíces de la tradición conductual, adoptando un enfoque contextual

Breve Presentación de las Tres Olas de la Terapia de Conducta:

  • Primera Ola o Terapias de Primera Generación: Surgieron como una alternativa a los modelos psicoanalíticos dominantes. Se enfocaron en la aplicación de principios y leyes del comportamiento humano basadas científicamente. Incluyeron los principios básicos del aprendizaje, prestando especial atención a la conducta observable del individuo.
  • Segunda Ola o Terapias de Segunda Generación: Se originaron en los años sesenta e incorporaron modelos cognitivos. Estas terapias cognitivas-conductuales postularon que los pensamientos eran la causa principal de los trastornos psicológicos, destacando la modificación cognitiva como intervención clínica.
  • Tercera Ola o Terapias de Tercera Generación: Marcada por un retorno a las raíces de la tradición conductual, adoptando un enfoque contextual. Comparten principios contextuales y han generado enfoques terapéuticos innovadores, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la Terapia Dialéctica Comportamental (DBT), la Psicoterapia Analítica Funcional (FAP), la Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (MBCT), y la Activación Conductual (BA).

Este esquema de las “Tres Olas” proporciona una estructura para entender la diversidad y evolución de la psicoterapia, reconociendo la riqueza de enfoques y la importancia de adaptarse a las demandas cambiantes del campo de la salud mental.

Primera Ola: Terapias de Primera Generación

Origen en la Tradición Conductual:

La Primera Ola de la psicoterapia, también conocida como Terapias de Primera Generación, tiene sus raíces en la tradición conductual. Este enfoque emergió como una respuesta y alternativa a las posiciones clínicas tradicionales, especialmente al modelo psicoanalítico dominante en la época. Se caracteriza por un cambio de paradigma hacia una aproximación más científica y orientada hacia la observación de la conducta observable.

Enfoque en Superar Limitaciones de Posiciones Clínicas Tradicionales:

El surgimiento de la Primera Ola estuvo motivado por la necesidad de superar las limitaciones y obstáculos percibidos en las posiciones clínicas tradicionales, en particular, las asociadas con el modelo psicoanalítico. Esta ola buscaba un acercamiento clínico que estuviera fundamentado en principios y leyes del comportamiento humano, establecidos científicamente. Así, se alejó de interpretaciones profundas y subjetivas, priorizando una comprensión objetiva y observable de la conducta.

Adopción de Teoría y Tecnología Basadas en Principios del Comportamiento Humano:

Una característica distintiva de la Primera Ola fue la adopción de teoría y tecnología basadas en los principios del comportamiento humano. Se incluyeron los principios básicos del aprendizaje, destacando la importancia de la conducta observable y medible. La terapia conductual de esta ola se apoyó en la aplicación de técnicas derivadas del condicionamiento clásico y operante, con un énfasis en modificar comportamientos problemáticos y promover conductas adaptativas.

En resumen, la Primera Ola marcó un cambio significativo en la psicoterapia al alejarse de enfoques más introspectivos y centrarse en una perspectiva conductual, científica y observable. Su énfasis en los principios del comportamiento humano allanó el camino para desarrollos ulteriores en la comprensión y tratamiento de los trastornos psicológicos.

Segunda Ola: Terapias de Segunda Generación

Incorporación de Modelos Cognitivos en Terapias Cognitivas-Conductuales:

La Segunda Ola de la psicoterapia, conocida como Terapias de Segunda Generación, se caracteriza por la incorporación de modelos cognitivos en los enfoques terapéuticos. En esta etapa, se produjo una integración más estrecha entre la dimensión cognitiva y la conductual, dando origen al término Terapias Cognitivas-Conductuales” (TCC). Esta fusión permitió abordar la relación entre pensamientos y comportamientos en la comprensión y tratamiento de los trastornos psicológicos.

Énfasis en la Cognición como Causa Principal de Trastornos:

Una distinción clave de la Segunda Ola es el énfasis en la cognición como la causa principal de los trastornos psicológicos. Se postuló que los pensamientos y las interpretaciones distorsionadas de la realidad desempeñan un papel central en el desarrollo y mantenimiento de los síntomas psicológicos. Este cambio conceptual significó una transición desde una perspectiva exclusivamente conductual hacia un modelo más integral que reconocía la importancia de los procesos cognitivos en la salud mental.

Modificación de Pensamientos como Fuente de Intervención Clínica:

En las Terapias de Segunda Generación, la modificación de pensamientos se convirtió en una fuente primaria de intervención clínica. Se desarrollaron técnicas específicas destinadas a identificar, cuestionar y cambiar patrones de pensamiento disfuncionales. La terapia cognitiva se centró en mejorar la calidad de los procesos cognitivos, promoviendo una reinterpretación más adaptativa de las experiencias. La intervención en los pensamientos problemáticos se volvió esencial para la mejora del bienestar emocional y la reducción de los síntomas psicológicos.

En resumen, la Segunda Ola representó una evolución significativa al integrar aspectos cognitivos en la comprensión y tratamiento de los trastornos. Las Terapias Cognitivas-Conductuales se consolidaron como un enfoque influyente, brindando herramientas específicas para abordar las distorsiones cognitivas y mejorar la salud mental de manera más holística.

Tercera Ola: Terapias de Tercera Generación

Regreso a las Raíces de la Tradición Conductual:

La Tercera Ola marca un regreso a las raíces de la tradición conductual, pero con un giro significativo. Aunque comparte el énfasis en la observación de la conducta observable, la Terapia de Tercera Generación se aparta de las aproximaciones mecanicistas y simplistas. Reconoce la riqueza de la experiencia humana, incorporando una comprensión más profunda de los factores contextuales que influyen en la conducta. Este enfoque no solo busca cambiar comportamientos, sino también comprender la experiencia subjetiva del individuo dentro de su contexto único (Luciano y Valdivia, 2006).

Enfoque Contextual Diferente al Mecanicista:

A diferencia de las visiones más mecanicistas de las olas anteriores, la Tercera Ola adopta un enfoque contextual más complejo. Reconoce que la conducta y los eventos psicológicos adquieren significado en relación con el contexto en el que ocurren. Este enfoque contextual resalta la importancia de entender la experiencia humana como dinámica e interdependiente con el entorno. Se aleja de explicaciones reduccionistas y abraza la complejidad inherente a la salud mental.

Terapias Contextuales Engloba a un conjunto de modelos en psicoterapia, las cuales comparten los principios contextuales Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) Terapia Dialéctica Comportamental (DBT) Psicoterapia Analítica Funcional (FAP) Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (MBCT) Activación Conductual (BA)

Modelos Destacados: 

  • Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): Propone la aceptación de las experiencias difíciles en lugar de luchar contra ellas, combinada con el compromiso en acciones significativas. Se focaliza en vivir de acuerdo con los valores personales (Luciano y Valdivia, 2006).
  • Terapia Dialéctica Comportamental (DBT): Desarrollada por Marsha Linehan para tratar trastornos límite de la personalidad, DBT combina estrategias de aceptación y cambio comportamental. Incorpora habilidades de regulación emocional y relaciones interpersonales saludables.
  • Psicoterapia Analítica Funcional (FAP): Centrada en la relación terapéutica auténtica como motor de cambio. Busca comprender y modificar los patrones relacionales disfuncionales que afectan la vida del paciente.
  • Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (MBCT): Fusiona la terapia cognitiva con prácticas de atención plena. Diseñada inicialmente para prevenir la recaída en la depresión, promueve la conciencia plena para cambiar la relación con los pensamientos.
  • Activación Conductual (BA): Se centra en cambiar patrones comportamentales para abordar la depresión y otros trastornos. Identifica y modifica conductas que contribuyen a la evitación y desmotivación.

Estos modelos representan un avance en la psicoterapia al integrar principios contextuales, abordando la complejidad de la experiencia humana y proporcionando herramientas específicas para la mejora de la salud mental. La Tercera Ola ofrece un enfoque más completo y adaptable, reconociendo la individualidad de cada persona y la importancia de su contexto único en el proceso terapéutico.

Resumen

En resumen, las Terapias Contextuales, representadas por las Tres Olas en Psicoterapia, han experimentado una evolución significativa en la comprensión y tratamiento de los trastornos psicológicos. Desde la Primera Ola, enfocada en principios conductuales, hasta la Tercera Ola, que retorna a las raíces conductuales con un enfoque contextual más profundo, estas terapias han marcado un hito en la integración de diversos aspectos de la experiencia humana.

La importancia de las Terapias Contextuales para profesionales de la salud mental radica en su capacidad para abordar la complejidad individual de cada paciente. Al enfocarse en la interdependencia entre eventos psicológicos y contexto, estas terapias proporcionan un marco holístico que no solo considera los comportamientos observables y los procesos cognitivos, sino también la rica interacción entre la persona y su entorno. Esta comprensión profunda tiene implicaciones directas en la formulación de intervenciones terapéuticas personalizadas, permitiendo a los profesionales adaptar su enfoque a las necesidades específicas de cada individuo. En un panorama donde la individualidad y el contexto desempeñan un papel crucial, las Terapias Contextuales ofrecen herramientas valiosas para el progreso continuo en la salud mental y la calidad de la atención proporcionada por los profesionales del campo.

Referencias Bibliográficas 

  • Luciano, M.C. y Valdivia, M.S. (2006). La terapia de aceptación y compromiso (ACT). Fundamentos, características y evidencia. Papeles del Psicólogo, 27, 79-91.
  • Mañas Mañas, I. (2012). Nuevas terapias psicológicas: la tercera ola de terapias de conducta o terapias de tercera generación. Gaceta de psicología, 40, p-p 26-34

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